Toda colectividad humana, incluso la más aparentemente liberal, presenta un conjunto de prohibiciones lingüísticas llamadas tabúes, estos son los que nos convocan a reflexionar sobre aquello de lo que no se habla. Un ejemplo de ello son todos los eufemismos que encontramos a la hora de referirnos a los órganos genitales femenino y masculino.
Para la vagina tenemos palabras como; la paloma, la cucaracha, la cosa, la cuca, el pompom, la rajita, el toto, entre otras dependiendo del país o región donde estemos. En cuanto al pene tenemos palabras como el pipi, el pajarito, el huevo, la picha, la copa, la polla, el pirulito, también encontramos algunos disfemismos como la monda, las chácaras, la verga, entre otros.
Cada uno de estos eufemismos o disfemismos se encargan de camuflar una realidad que se evita mencionar, entonces surge lo prohibido, de lo que “no se puede hablar”, porque tal como lo plantea Foucault “en toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función (…) esquivar su pesada y temible materialidad” ante esto nacen las prohibiciones como las referentes a la sexualidad y el sexo, sin embargo, el conjunto de las prohibiciones que recaen sobre el discurso revelan muy rápidamente su vinculación con el deseo a través del humor, la risa, el morbo y los refranes.
En ese sentido este blog nos convoca para dialogar, trastocar y transgredir algunos temas sobre la sexualidad, algo que nos han birlado, desde la familia, la iglesia y los mass medias. En este blog podrás participar compartiéndonos tus experiencias, envía tus comentarios y aportes a través de ellos nos enriqueceremos y podemos ser el inicio de una comunidad que se atreve a hablar de sexo sin tapujos.
Con ustedes Zafiro y Acero.
jueves, 17 de diciembre de 2009
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